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Publicado el · 6 de agosto de 2026

Por qué vuelvo a los ranúnculos

Hay flores a las que uno desea volver una y otra vez. Para mí, esa flor es el ranúnculo.

Por qué vuelvo a los ranúnculos

Cada vez que comienzo una nueva pieza, creo que ya conozco bien su forma. Pero basta con observar con atención una flor real para descubrir que es completamente distinta. Un poco más abierta. Un poco más liviana. Con una curvatura apenas perceptible en los pétalos que sería imposible imaginar sin mirar la naturaleza de cerca. Por eso me gusta tanto crear flores en porcelana fría. Este material permite trabajar con mucha delicadeza. Se seca al aire, sin necesidad de horno ni equipamiento especial, y los pétalos más finos conservan su forma durante años.

No busco hacer una copia perfecta de la planta viva. Lo que me importa es transmitir la sensación de la flor. Su carácter. La luz que atraviesa los pétalos. El silencio que crea a su alrededor. Cada ranúnculo que hago a mano nace despacio. Primero paso mucho tiempo observando la flor, estudiando la estructura de cada pétalo, reparando en detalles que suelen pasar desapercibidos. Solo después comienza la composición.

Me gusta pensar que estas piezas tienen una vida muy distinta a la de la decoración corriente. No necesitan cuidados, no se marchitan a los pocos días y pueden formar parte de un hogar durante años. Por eso muchas personas eligen flores de porcelana fría para el interior cuando quieren crear un ambiente cálido y acogedor.

Con el tiempo he llegado a comprender algo. La porcelana fría no es para mí simplemente un material. Es la posibilidad de detener un instante. De preservar la belleza de una flor justo en el día en que era especialmente hermosa.

En el taller han aparecido ya varios ranúnculos nuevos. Se diferencian un poco entre sí, como se diferencian las flores en un jardín. Eso es precisamente lo que más me gusta. Aunque uno haga la misma flor decenas de veces, es imposible obtener dos piezas exactamente iguales.

La belleza de la naturaleza siempre deja lugar para lo inesperado. Y es por eso, más que por ninguna otra razón, por lo que la quiero.

Por qué vuelvo a los ranúnculos — Eternal Bloom